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Cualquiera que visite Málaga y vea por primera vez unas sardinas puestas en un palo que está clavado en la arena junto a unas brasas, por supuesto que le llamará la atención.
Sin embargo es algo que se está haciendo desde finales del siglo XIX. Son los espetos de sardinas, que cualquier visitante que se precie no puede pasar por las playas de Málaga sin probarlo.
En un principio era alimento de pobres o clase humilde, una alternativa nutritiva y barata. Su inventor reconocido, Miguel Martínez Soler, conocido por el apodo de “Migué el de las sardinas”, montó lo que fue posiblemente el primer chiringuito de playa y allí comenzó su fama poniendo sardinas pinchadas en un trozo de caña a modo de espada que clavaba en la arena junto a las brasas.
La receta es bien sencilla: Sardinas, un poco de sal y a las brasas. Una forma de asar el pescado muy tradicional entre los pescadores de aquella época.
Aunque parezca sencillo asar sardinas y sea una receta tan básica, no lo es tanto, tiene sus trucos para que salga el espeto de sardinas perfecto. Esos trucos fueron los que enseñó Miguel Martínez Soler a los amoragaores que inició en el arte de los espetos de sardinas.
Amoragar: DRAE *1. tr. p. us. Asar con fuego de leña, y en la playa, sardinas y otros peces o moluscos.
En julio fue el 125 aniversario de la apertura de La Gran Parada, donde Miguel Martínez Soler dio comienzo a este tradicional plato que, seguro, no pensaba iba a llegar tan lejos. Tal fue su fama que comenzaron a desplazarse ciudadanos de diferentes lugares de Málaga, aprovechando la llegada del tren o el tranvía que los dejaba muy cerca del lugar.
En enero del año 1885 le llegó una visita que impulsó, aún más, su fama y fue el mismísimo rey Alfonso XII. Cuando este tenía el plato de sardinas delante, cogió el cuchillo y el tenedor para comerlas, y a esto Miguel se le acerca y le dice: “Majestá asina no, con los deos”.
A partir de aquí proliferaron los chiringuitos en las playas de Málaga, aunque los de aquella época dejaron de existir, se fueron renovando por otros. Hoy están en peligro de extinción.
Para finalizar señalaremos que la sardina es un alimento con muchas propiedades, destacamos los beneficios de los Omega3.
Hubo un tiempo en que se pensaba que no era bueno abusar del pescado azul porque podía hacer daño. Desde hace años se sabe de los beneficios que aporta por sus propiedades: Vitaminas, minerales y grasas beneficiosas con un aporte importante de Omega3.