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Las recetas fáciles si existen, pero en lo que se refiere a vinos de calidad, por muy fácil que sea su elaboración, siempre hay factores que añaden su punto de excelencia. Este es el caso de los vinos de Montilla-Moriles.
En las recetas de la abuela ya había referencias de usar este vino en las comidas por su aporte al alimento cocinado, dando un toque muy singular. Sin embargo el disfrute y el placer de degustarlo no están en las recetas de cocina fáciles o difíciles, está en el momento del tapeo, de compartir con amigos o familia una copa de vino.
Los hallazgos arqueológicos y algunos escritos demuestran el uso del vino de Montilla-Moriles desde tiempos inmemoriales. Resaltar que hace unos 2.000 años era el primer productor de vino. Este era exportado en ánforas por el rio Guadalquivir hasta Sevilla, donde era cargado en barcos de más calado para ser llevados a diferentes partes de Europa.
La zona Sur de la provincia de Córdoba es el lugar idóneo para el cultivo de las viñas, centrándose en la zona de Montilla, Moriles y parte de otros quince pueblos más de la comarca, seleccionados y controlados por el propio Consejo Regulador de la Denominación de origen.
El hecho de seleccionar cuidadosamente las zonas de cultivo es por la composición del suelo, factor primordial en la calidad de los vinos, destacando lo que llaman la subzona de calidad superior, con suelos de cualidades especiales en la Sierra de Montilla y de Moriles Altos.
Las variedades más representativas son: Pedro Ximénez, Moscatel, Montepila, Airén y Baladí-Verdejo.
En el Lagar se elaboran por separado las uvas de diferentes procedencias con el fin de seleccionar las de alta calidad para la crianza de los vinos finos. A partir de septiembre se obtienen los mostos, y termina la fermentación sobre febrero y es cuando se clasifican los vinos. Los obtenidos de la primera prensada se destinan a vinos finos, y el resto son para la elaboración de los oloroso, rayas y otros tipos de vino.
Dos tipos de crianza son los más utilizados: Crianza biológica, para vinos finos y amontillados que deben pasar al menos un año en depósito antes de ser trasladados a las barricas de madera. Crianza oxidativa, para vinos olorosos, Pedro Ximénez, etc., que consiguen su grado alcohólico de forma artificial.
La clasificación de los vinos con Denominación de Origen Montilla-Moriles es variada y se hace en función de crianza, envejecimiento o proceso al que se someten. Encontramos vino blanco joven, con envejecimiento, sin envejecimiento, etc.
Para finalizar comentamos el gran debate que hay en la relación vino-salud. Un consumo moderado siempre es recomendable, y siendo así, disfrute de estos excelentes caldos.